SABER COMERSE UN CUCO

martes, 6 de octubre de 2009



Una nota dedicada a todos aquellos que hacen al arte de saber comerse una fea.

¿Recibida en la academia de sustos? Azafata del Tren Fanstasma? ¿Removedora garantizada de cualquier ataque de Hipo? Perfecto, quiero su teléfono.

Y no se sabe como empiezan estas historias, porque toda historia que no desea ser contada tiene un comienzo diferente de acuerdo a quien sea el interlocutor. Para algunos estaba desesperado, para otros, en pedo, para los menos, en una campaña de desprestigio hacia mi mismo. La idea de haber perdido una apuesta también es válida, pero cuando el cuco se te instala, no hay patas largas que salven a estas y otras mentiras.
Hay gente que cuquea. No lo hace porque no le queda otra ni porque no le gusten las lindas, saber comerse un cuco es un arte.
Entrar en un salón lleno de minas producidas, con una gordita escracho que no garpa ni para un café es un tema. Correrle la silla como si se tratase de una princesa sueca es otro tema ( porque generalmente no están acostumbradas) y quedársele mirando con ojitos de ilusión durante toda la velada mientras la gente, indignada ( y algunos con razón) pasan y vuelcan su vino en ella, no es para muchos.
¿Que le vio?
¿La ley del embudo?
¿De seguro que le debe plata a la familia de la chica!

Y otras tantas más que el genio y la ironía popular saben utilizar para dar riendas al desprestigio.

Al espantapájaros que venga con uno hay que saber tratarlo como si no hubiera otra mujer en el mundo y uno hubiera sido seleccionado entre decenas de millones de hombres para continuar con la raza humana. Y lo desconcertante debe ser la cara de infinita gratitud. Los ojos de " que habrá visto este pedazo de minón para salir conmigo" que no deben bajarse nunca. La charla, con al feíta, siempre será más enriquecedora que con la despampanante. La feíta, esta acostumbrada a quedar de garpe en todos los bares donde ha tenido una cita a ciegas, toda vez que su pretendiente ha pasado de largo ( si es gentil) o se ha quedado por obligación en la mesa, durante un promedio de entre cinco y siete y medio minutos para hacerle pagar los gastos de venirse en tren desde LongChamps.
La idea del cuquero de base es el tunning ( me busco una mina fulera y la voy arreglando con el tiempo...). El Cuquero es tuneador por excelencia y además pijotero. El cuquero no va a pagar por una buena mina cunado por la mitad o menos tiene a la fea en óptimas condiciones para todos y cada uno de los menesteres que puede hacer la linda, sin necesidad de producirse, llamarla con regularidad ( los cucos son agradecidos por excelencia) o tener que mostrarla por la ciudad.
Cruel o no, todos hemos sido el cuco de alguien más, tarde o temprano las lindas envejecen, los dulces rostros se marchitan y lo único que queda es la belleza interior. Allí es donde el gusano se vuelve mariposa y con el tiempo, belleza y fealdad acostumbran por igual.



El cuco es el cuco, por escabio, por cuqueros o simplemente por tener que ser uno el que pida apagar la luz, el CUCO es lo MAAS Y DE BARCO A BARCO le rinde este humilde homenaje.

Asociación Pirata de Feucheras.
Grupo de Terapia " la mejor amiga del loro es otro loro"
Grupo de Encuentro " Si para las cinco no pegue nada, me llevo esto"

By Colton & Vegas.

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